La idea de crear la guardería Flametree surgió hace más de 15 años a raíz de unas conversaciones entre varios padres que querían proteger el mundo de la niñez, para que los niños pudieran aprender en libertad, crear por voluntad propia, desarrollarse a través del juego y dar rienda suelta a su creatividad sin verse abrumados por una educación precipitada.
Atendemos tanto a niños de la comunidad local fiyiana como a hijos de expatriados. Muchos padres eligen nuestra guardería porque sienten que aquí sus hijos pueden crecer en un entorno seguro, respetuoso y acogedor. Aprecian nuestro aprendizaje en contacto con la naturaleza, el ritmo diario y la forma en que los niños adquieren confianza en sí mismos, libertad e independencia. Siempre me emociona ver lo bien que se adaptan los niños y lo fuertes que se vuelven las relaciones entre padres, hijos y el equipo.
Para mí, trabajar en un entorno Waldorf es algo muy especial. El ritmo diario, marcado por cuentos, canciones, impulsos de movimiento y momentos de silencio, crea una atmósfera de tranquilidad y seguridad. Para mí, las comidas en común son muy valiosas, ya que no solo fortalecen la comunidad, sino que crean momentos de verdadera conexión.
La pedagogía Waldorf ve al niño en su totalidad: cabeza, corazón y manos. Me desafía y me inspira al mismo tiempo. Me anima a ralentizar conscientemente mi ritmo diario, a estar realmente presente, a trabajar con atención e intención, y a ser un modelo auténtico para los niños.
Nanise Sauvere

