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Irak: gran motivación en los pedagogos y pedagogas de emergencia: Island of Hope

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A inicios de febrero Lina Bäuerle y Fabian Krämer, del equipo de Pedagogía de Emergencia de los Amigos del Arte de Educar viajaron por una semana a Kurdistán al norte de Irak, para visitar a la organización con la que trabaja en el proyecto Island of Hope. El equipo central alrededor de Hishyar, Ali y Hazhar trabaja en Zakho y en la región al norte de Irak desde hace más de diez años junto a los Amigos desde la pedagogía de emergencia y pedagogía del trauma, que se ha visto especialmente afectada por los ataques del llamado Estado Islámico (EI) y el genocidio de las mujeres y los hombres yazidíes. Hace cinco años el equipo local se independizó y llevó adelante el proyecto como organización autónoma, Island of Hope ha estado realizando proyectos en cooperación con los Amigos; últimamente han estado asesorando también a la organización en la gestión del proyecto. El objetivo de esta visita era sobre todo la preparación de un nuevo proyecto que abarca, entre otras cosas, el funcionamiento de tres centros de protección de la infancia, como también entrenamiento de especialistas y estudiantes. Durante su visita, los y las pedagogos/as compartieron con el equipo sus motivaciones y la fascinación por el trabajo desde la pedagogía de emergencia:

Equipo de Island of Hope en Kurdistán/Irak

Hishyar, fundador y director de Island of Hope, ejerce la pedagogía de emergencia desde hace más de diez años: “este trabajo fue surgiendo desde mi corazón. Para mí, lo primordial es ver y comprender a cada niño/a individualmente, así como aceptar y recibir todos sus aspectos incondicionalmente”. 

Hazhar también trabaja desde la pedagogía de emergencia desde hace muchos años y se encarga de la del personal y las finanzas de la organización. Tal como Hishyar, él realizó la formación de pedagogo de emergencia y formador. En el 2016 él estaba buscando urgentemente un empleo, que encontró finalmente en un centro de protección de la infancia, o “Child Friendly Space“, en un campo de refugiados. Al inicio él estaba concentrado en cubrir sus gastos personales. Pero muy pronto su motivación cambió y él comenzó a ver su tarea con gran alegría: „ cuando camino por el campo de refugiados veo lo bien que se están desarrollando nuestros niños y niñas. Tengo buenos vínculos con ellos y con la comunidad.“ 

Haebat forma parte del equipo, desde hace dos años, y está a cargo del monitoreo y la evaluación. “Aunque participo poco de las actividades pedagógicas, soy parte de esta importante tarea. Para este proyecto, quisiera visualizar los efectos de las actividades por medio de evaluaciones, para mostrarle a la gente los efectos positivos de la pedagogía de emergencia.“  La mirada holística del niño les convence: „desde que conozco el trabajo aquí, ya nunca quisiera llevar a mis niños a estructuras estatales“

Soline forma parte del equipo hace casi un año y medio. Está muy feliz de trabajar en Island of Hope y nos cuenta acerca de un momento especialmente movilizador: “cuando a la mañana los niños y niñas de los Centros de Protección Infantil corren hacia mí con entusiasmo, eso me da una gran felicidad.“

Saad comenzó a trabajar para la organización desde hace más de seis meses.  En la organización no gubernamental en la que trabajaba anteriormente, el trabajo pedagógico se centraba en actividades escolares. “En Island of Hope el foco está puesto, en cambio, en la construcción del vínculo, promoviendo diariamente a los niños de manera lúdica y acorde a su edad, brindando también apoyo psicosocial. Eso me convenció rápidamente. También los/as docentes, la coordinación escolar y los padres y madres nos comentan siempre que los niños aquí son especialmente competentes en la interacción social.“
 
Jakob es pedagogo de emergencia y coordinador de equipo en el centro de protección infantil en Chamisku, el campo de refugiados más grande para refugiados de dentro de Irak (IDPs). Trabaja desde el 2015 en la pedagogía de emergencia. Para él, el encuentro de persona a persona es el aspecto más bello de su trabajo “ Las personas de Sinjar han vivido cosas inimaginables. Quiero darles la sensación de estar en su hogar y ser bienvenidos”. Ver a los niños felices le da fortaleza y esperanza: “Los comentarios de los padres acerca de los cambios positivos en sus hijos, me muestra cada vez, la implicancia y el efecto de nuestro trabajo”.
 
Los Amigos del Arte de Educar ven con felicidad el nuevo proyecto y se alegran de continuar trabajando junto a Island of Hope. La gran motivación y experiencia de los colaboradores del equipo contribuirán al éxito de los talleres que se ofrecerán. De este modo, los niños y jóvenes traumatizados tendrán la oportunidad de encontrar más espacios seguros en una región en la que se están creando cada vez más estructuras autónomas y en la que los métodos de la pedagogía de emergencia pueden seguir desarrollándose cada vez más.

Fabian Krämer 

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