Fundada en 2018 por Maria Johansson e inspirada en la pedagogía Waldorf, la guardería L'École des Enfants de Bouaké surgió del deseo de ofrecer a los niños un espacio vital que respetara su ritmo natural y su desarrollo integral. Desde el principio, la guardería se concibió como un lugar acogedor y protector en el que la infancia pudiera desarrollarse con confianza, gracias a los ritmos diarios, el juego libre y la presencia atenta de los educadores. Durante dos años escolares, la guardería funcionó de forma estable y armoniosa. Cada año se admitían entre 17 y 19 niños de entre 3 y 5 años. Las jornadas se caracterizaban por los elementos esenciales de la pedagogía Waldorf: círculos matutinos, cuentos, dibujo, manualidades sencillas, juego libre y paseos regulares por la naturaleza. Esta repetición afectuosa ofrecía a los niños un marco seguro y reforzaba su equilibrio emocional, social y físico.
La mayoría de los niños procedían de familias militares. Muchos vivían en situaciones familiares frágiles, marcadas por la presencia irregular de los padres y tensiones en el hogar. En este contexto, la guardería representaba un lugar estable, protector y tranquilizador. Tanto las madres como los padres, cuando estaban presentes, mostraban un gran compromiso: a pesar de todos los obstáculos, se esforzaban por llevar a sus hijos al jardín de infancia, impresionados por la calidad de las actividades que se ofrecían y por los cambios tangibles que observaban en sus hijos. El año 2020 marcó un punto de inflexión con el brote de la pandemia de COVID-19. Al igual que muchos centros educativos de todo el mundo, nuestra guardería se vio directamente afectada. Las dificultades de las familias provocaron una disminución gradual del número de niños hasta el cierre de la guardería. Pero incluso entonces, la iniciativa pedagógica no se detuvo.
Durante este tiempo, el equipo decidió mantener el contacto con algunas familias, especialmente con aquellas con niños con necesidades especiales. Los visitamos, pasamos tiempo con los niños, les ofrecimos una presencia tranquilizadora y mantuvimos una continuidad esencial en las relaciones durante una fase de gran incertidumbre. Esta experiencia reforzó nuestra convicción de que la pedagogía Waldorf vive sobre todo en las relaciones humanas, más allá de los muros de una institución.
Desde el principio, el proyecto ha sido impulsado por mí y por Adiko N'cho Innocent, que trabaja con los niños como educador comprometido desde el 2018. Para profundizar nuestros conocimientos, comenzamos la formación Waldorf en la East African Teacher Training, que continúa hasta hoy y cuenta con el apoyo financiero de los Amigos del Arte de Educar.
En 2025 dimos la bienvenida a un nuevo compañero al equipo: Logon Menan Aquilas refuerza con gran dedicación y un optimismo orientado al futuro la dinámica de la reconstrucción.
Hoy en día, la guardería se encuentra en una fase de reinicio consciente. Antes de la reapertura, se prestará especial atención a la formación de voluntarios en antroposofía y pedagogía Waldorf, con el fin de sentar unas bases sólidas para el futuro. La reapertura se considera un nuevo comienzo, enriquecido por las experiencias del pasado y una renovada confianza en las fuerzas de la infancia.
Los momentos que dan sentido a este trabajo siguen vivos: las rondas matutinas, los cuentos, los dibujos y los paseos por la naturaleza. Estos sencillos momentos nos recuerdan que, incluso después de una interrupción, todo lo que se ha sembrado con cuidado sigue dando frutos.
Wafoundani Virginio Silue

