Querido Herr Handwerk,
en nombre de todos los colaboradores de los Amigos del Arte de Educar queremos expresar nuestro profundo agradecimiento.
Tres décadas estuvo usted comprometido incansablemente y con una impactante confianza en nuestra asociación, en el amplio sentido, comprometido pero no en el centro de atención, ni sobre el escenario, sino en un lugar en el que se asumen muchas responsabilidades, pero en el que rara vez se reciben aplausos. Se ha esforzado ahí donde se necesitaba, con todo su corazón y con una clara mirada hacia lo esencial.
Por medio del trabajo como director ejecutivo honorífico de la asociación para la promoción y la expanción de pedagogía Waldorf e.V. (VfW). Usted aportó decisivamente a que muchos /as docentes puedieran llevar a cabo sus tareas en el extranjero en sus importantes servicios a lo largo de los años, sabiendo que no se caerían del tejdo social alemán. Usted logró una mirada amplia y generó condiciones cuidadosas, que sirvieron de diferentes modos a maestras y maestros , sin que supieran necesariamente, a quién deberian agradecerle su seguridad.
Nosotros lo sabemos y se le agradecemos de corazón.
Los Amigos del Arte de Educar fueron y continúan siendo dependientes de personas que asuman responsabilidades. Personas, con conciencia del deber y un llamado interno, toman tareas que a veces se encuentran en el trasfondo, pero que son fundamentales para todos, sin esas personas no funcionaría esto para los Amigos y tampoco resultaría sin ellos en el futuro.
Ahora hablemos sobre la persona que, afortunadamente, está dispuesta a continuar con su labor. Estamos convencidos de que también ella desempeñará este cargo con seriedad y dedicación.
Querido señor Handwerk, le deseamos de todo corazón lo mejor, tanto a usted personalmente como, por supuesto, a su familia. Que todo lo que ha hecho por sus pares durante tantos años le sea ahora devuelto de otra manera.

