En la actualidad el espacio aéreo de Ucrania continúa bloqueado de manera que hoy solamente se puede llegar a Ucrania o viajar hacia diferentes zonas del país únicamente por tierra. Esto implica viajes en tren demasiado largos, por medio de la impactante silenciosa belleza y amplitud del paisaje ucraniano, desde Lviv al oeste, pasando por Kyjiw hasta Charkiw al este y hacia Odessa al sur. No deja de sorprender: a pesar de la realidad de la guerra, los trenes circulan puntuales y confiables, casi como una promesa silenciosa de que la vida continúa.
Hoy en el marco de nuestras visitas pudimos en conjunto con organizaciones asociadas evaluar procesos financieros y administrativos punto sobre todo hoy tuvimos también la posibilidad, lo que fue aún más importante para nosotros, de hacer observaciones pedagógicas sobre el trabajo de pedagogía de emergencia y del trauma. Esta experiencia fue movilizante, conmovedor, inspirador y en parte también divertido.
A algunos de los colegas los acompañamos ya desde el 2022/2023 –en ese entonces comenzaron las capacitaciones de pedagogía de emergencia y pedagogía del trauma de los Amigos del Arte de Educar. El segundo año (2024) se continúa con supervisiones y ahora en el tercer año (2025) ellos mismos se capacitan como formadores y formadoras. Fue profundamente conmovedor ver cómo lo he aprendido fue interiorizado y continuó siendo desarrollado de una forma absolutamente propia y llevado al mundo a través de su trabajo.
Ese acompañamiento a lo largo de los años es un regalo poco frecuente tanto a nivel personal como a nivel técnico. No solamente nos deja crecer, sino también comprender lo que significa continuar sosteniendo y sanando bajo amenaza y tensión cotidianas.
Porque con cada día en el que la guerra continúa, con cada noche pasada en el búnker o en el pasillo, se vuelve tangible como el agotamiento, la tensión y la inseguridad se entierran en nuestro cuerpo y en nuestra alma. Y a pesar de ello nuestros colegas logran estar ahí por ejemplo para niños y niños y para otros colegas. Ellos están presentes, perciben, escuchan y dan sostén y protección.
“No sé lo que pasa aquí, pero escuché que la atmósfera es especial”. Con estas palabras una madre ingresó por primera vez en conjunto con sus dos niños a uno de los centros, en los que también estuvimos de visita. Ella se quedó y sus niños participaron en forma espontánea del programa, jugaron se rieron, llegaron a la calma. Al final de la mañana ella inscribió a sus niños muy entusiasmada. Esta pequeña historia muestra mucho acerca de lo que logra esencialmente el trabajo desde la pedagogía de emergencia y del trauma. La fuerza curativa está en la postura: hubo una presencia verdadera, un encuentro atento en protección y entrega. Ahí donde los niños perciben seguridad y confianza, puede comenzar la sanación. Y a veces todo comienza con una percepción simple pero profunda: “aquí se siente bien, aquí hay una atmósfera especial.”
Hoy estamos llenos de agradecimiento porque nosotros y todas las personas con las que estamos conectados en Ucrania, hemos estado continuamente protegidos hasta ahora. Hoy para algunas de las organizaciones asociadas sufrieron impactos en las inmediaciones, poco antes o después de nuestras visitas. El hecho de que no le haya pasado nada a nadie para nosotros no es algo que damos por supuesto y estamos agradecidos por la protección en este camino conjunto. Este trabajo se da por supuesto, pero es absolutamente necesario.
Jessica Prentice

