Rápidamente fue claro que a pesar de las ayudas internacionales todavía falta mucho sobre todo en la conformación de refugios, abastecimiento de comida y de salud. También, se requiere apoyo en el ámbito psicosocial. Muchas personas con las que nos encontramos han huido a causa de la guerra, han vivenciado violencia y abuso y a esto se le agregaron las consecuencias del terremoto. Este escenario implica un daño psíquico severo para una gran cantidad de personas en Myanmar.
Muy especialmente el apoyo mutuo entre las personas nos impresionó: según sí hay capacidades temporales o financieras, las personas buscan ayudarse e intentan apoyarse mutuamente a pesar de todas las dificultades. Un buen ejemplo de esto es John. Él y su mujer han adoptado hasta ahora un total de 20 niños huérfanos. Primero debieron huir de la guerra y luego fueron afectados por el terremoto de tal manera que los recursos no alcanzan. Incluso recibiendo poca comida, los niños les pidieron a John poder permanecer en ese lugar con él y su mujer. Esta gran familia se arregla solamente con dos comidas al día. Pudimos trabajar con estos niños durante dos días. Para nosotros fue impresionante ver las habilidades motrices de los niños y la disposición a ayudar rápidamente. Rara vez observamos a niños que sean tan hábiles, por ejemplo, utilizando pelotas o varillas. También la buena convivencia entre los niños nos impresionó mucho.
En una siguiente etapa de nuestro viaje nos encontramos a 2 pedagogas Waldorf del estado marcado por la guerra Shan State, para conversar con ellas sobre las posibilidades de apoyo en las regiones a las que los colaboradores de organizaciones de ayuda extranjera no pueden llegar a causa de la guerra. Ambas colegas planean conformar un espacio child friendly para niños y adolescentes en su pueblo natal. Intentaremos apoyarlos en los próximos meses por medio de encuentros online.
Kham Yein, una de las dos pedagogas, nos contó acerca de los años pasados. Durante semanas huyó de un lugar a otro porque la situación en su zona está marcada por el narcotráfico y la violencia. Nos compartió sus preocupaciones por los niños que están todo el día con el celular, conectados y no consumen contenidos apropiados para niños. También acerca de los niños cuyos padres son muy ambiciosos porque sus hijos tengan mejores oportunidades más adelante. Algunos niños ya asisten a las 5:00 de la mañana a clases de chino y luego siguen con su día escolar regular y vuelven a tomar clases de chino por la noche. Ella nos contó también acerca de las preocupaciones financieras que siguen aumentando a causa de la guerra y el terremoto. Con frecuencia Kham Yein se encuentra con madres y padres que le comentan que ya no cuentan con ninguna capacidad para hacer nada más que ocuparse de la pregunta fundamental de todos los días: ¿cómo vamos a conseguir hoy algo para comer?
Luego de la conversación y sus relatos Kham Yein nos agradeció haber podido contar todo y nos dijo: saben lo que aprendo con esto: “a no pensar en mañana o en el ayer sino estar agradecida por lo que tengo hoy.“
Al final de nuestro viaje estuvimos en Taunggy; allí ya nos esperaban 30 pedagogos y pedagogas. Ellos también han escapado de la guerra y fueron afectados por las consecuencias del terremoto. Entonces están viviendo en campamentos cerca de Taunggy. Durante 2 días pudimos trabajar con ellos. Uno de los temas tenía que ver con descifrar qué es exactamente el trauma. También jugamos con ellos y nos sumergimos en actividades artísticas. A pesar de todas las experiencias individuales e historias sobrecogedoras, se lograron generar momentos alegres y cálidos. Un pedagogo mencionó en un momento “cuando jugamos a estos juegos me siento como un niño, hacía mucho me había olvidado de este sentimiento.“ La despedida siempre es difícil y se nos expresa el pedido de que regresemos pero sí o sí con más tiempo.
No siempre es fácil ayudar a Myanmar en forma concreta, hay muchos obstáculos especialmente por por la guerra. Con la ayuda de colegas locales y con la gran solidaridad de las personas, pudimos brindar un primer aporte y continuaremos apoyando todo lo que podamos.
Fiona Bay
El trabajo es posible a nivel financiero sobre todo gracias al apoyo de los donantes y de la asociación Aktion Deutschland Hilft.

