Antes de que Veronika Mayen hablara sobre sí misma, contaba sobre su padre Walther Mayen (1881–1957), que creció en Breslavia y estudió ciencias naturales y más tarde filosofía, en Munich. Fue en el congreso de Munich donde él escuchó por primera vez a Rudolf Steiner, en 1907 y desde entonces se dedicó a la antroposofía. Él fue uno de los disertantes elegidos y guiados por Rufolf Steiner para enseñar acerca de la trimembración en Alta Silesia. En ese tiempo, dudaba si debía convertirse en maestro Waldorf o en sacerdote de la comunidad de cristianos, pero al mismo tiempo tenía la ambición de trabajar en Brasil.
1922 Rudolf Steiner apoyó su mudanza a Brasil, para constituir a la antroposofía allí sobre una base sólida, con la que se comprometió los siguientes cinco años. Él desarrolló una basta actividad dando charlas en Brasil e intentó pacificar las disputas entre los grupos de Porto Alegre, Rio de Janeiro y São Paulo. En 1927 Walther Mayen regresó a Alemania y comenzó a estudiar medicina. Al mismo tiempo, continuó su actividad como conferencista, sobre todo en Munich y en Breslavia. En 1933 trabajó como médico en Breslavia.
Allí nació Veronika Mayen y fue criada en medio de situaciones políticas cada vez más tensas. Ella se acordaba de experiencias muy fuertes que vivió en la comunidad de cristianos del lugar. Luego de huir en 1945, la familia se estableció en Marburgo a orillas del Lahn. Veronika Mayen asistió allí a la escuela Waldorf, fundada en 1945. Creció sin hermanos y nunca fue fácil estar ahí como exiliada del este. Durante esas épocas de posguerra no era sencillo hacerce amigo de vecinos o compañeros de curso.
Walther Mayen fue encontrado por amigos brasileros en Marburgo, luego de una larga búsqueda, y le pidieron que regresara a Brasil para continuar el trabajo con el movimiento antroposófico. Él aceptó. En pascua de 1949, la familia se subió a un barco y se dispuso a una peligrosa aventura, en la vivencia de la niña Veronika y se estableció en Porto Alegre. La familia se trasladó a São Paulo a fines de 1950 y en el 1955 regresó a Alemania. Durante los años en Brasil, Veronika Mayen asistió a una escuela privada, cuya cuota era apenas abordable para sus padres. Recibió una beca por parte de una dama de la alta sociedad, para la cual debía rendir con excelentes notas y siempre estaba siendo estrictamente controlada. Un período solitario y socialmente frío, bajo extremas pretenciones de rendimiento.
Luego del término de la escuela en Alemania, comenzó el estudio de literatura y un profesorado, que finalizó con éxito. Se tituló como maestra del ciclo medio en Mainz, donde pasó la mayor parte de su vida. Su anhelo por el amplio mundo, se expresó más tarde en sus múltiples viajes por todos los continentes a lo largo de su vida y la llevó a tomar un puesto como profesora en una escuela extranjera, en Florencia, donde pasó años maravillosos y gracias a una buena amiga, pudo apropiarse de la cultura y el arte de la Toscana. Los años en italia fueron de los más lindos de su vida.
A lo largo de su biografía, Veronika Mayen se dedicó a estudiar la antroposofía de Rudolf Steiner y lo hizo tanto sola como en diferentes grupos y contextos. Para ella significó un gesto único, haber sido bien recibida, por parte de los grupos de trabajo de Dr. Virginia Sease en el Goetheanum.
Luego de la jubilación se comprometió como colaboradora voluntaria (dama de verde) para ayudar en el hospital del museo rural de Mainz. Además apoyó espontáneamente a personas que se iba encontrando y se interesó intensamente por el movimiento mundial Waldorf, apoyando a muchísimos niños, sobre todo en Brasil, con patrocinios educativos de los Amigos del Arte de Educar. Muchas veces nos llamaba y contaba sus propios juicios acerca de algunos eventos que ella seguía y que no se concedían con los juicios de otros. Esta autonomía en la formación del juicio era característica en ella, pero la llevaba a malos entendidos, que le hacían sufrir. Su actitud amable, gentil, interesada en todo,no siempre era validada. Estamos muy agradecidos con ella y seguiremos unidos a ella en el futuro.
Nana Goebel

