Mis primeras impresiones
Llegué aquí como un ignorante. Claro que tuve el seminario preparatorio de Los Amigos del Arte de Educar, en el cual se nos entregaron muchas informaciones importantes, pero cada teoría se vivencia recién en la práctica. Me encontré como un extraño en un aeropuerto de un país del que no podría haber escuchado opiniones más contrapuestas y esperaba a personas de las cuales siquiera conocía el nombre y lo único que sabía es que conviviríamos y trabajaríamos juntos durante un año.
Lo que había escuchado es cierto. Colombia es como un imán para contradicciones, detrás de cada esquina hay una sorpresa. Aquí en Bogotá hay universidades modernas, turismo, mansiones en el norte y pobreza y villas miseria en el sur. La historia de Colombia, impregnada por las drogas y la violencia se mantiene aún en zonas en las cuales la vida es una lucha y las agrupaciones militares hacen sus propias leyes. En gran contraste a eso he visto un arte callejero maravilloso, personas que bailan en la calle, edificios modernos, una cultura en pleno florecimiento.
Movilizado por todas esas impresiones extrañas, comencé con gran motivación a aprender una nueva lengua, a vivir una nueva cultura y a hacerme a una nueva tarea en el trabajo. Estoy orgulloso de que ese trabajo forma parte de mi servicio voluntario.
Ya en las primeras seis semanas de mi servicio voluntario, pude vivir cosas muy diversas. Conocí a nuevos amigos y a una segunda familia. Tuve accidentes en ese caos llamado tráfico vehicular. Viajé y conocí otras ciudades. Comencé hobbies nuevos, probé platos desconocidos y durante mi trabajo tenía todos los días una maravillosa vista a la urbe de más de 10 millones de habitantes.
Mi puesto de voluntariado en Bogotá
Mi puesto voluntario en la Corporación Educativa y Social Waldorf (CES) se encuentra en uno de los sectores más pobres de las laderas de montaña al sur de Bogotá, cerca de una villa miseria donde se encuentran chozas con techos de chapa. Muchos de los niños que vienen, sienten a este lugar como su hogar.
CES Waldorf trabaja a través de diferentes programas con niños, niñas, jóvenes y adultos en la transformación de sus situaciones de vida y se dirige a la promoción del desarrollo integral de las personas por medio del arte. Los programas cuentan con un Kindergarten Waldorf, una orquesta juvenil, apoyo escolar, diferentes talleres artísticos y de manualidades, música y teatro, también un grupo para mujeres y una escuela para padres los fines de semana. Además hay proyectos que van variando cada 7 semanas. Actualmente estamos realizando un Podcast sobre CES Waldorf, un pequeño musical y un proyecto de cine, que tendrá el objetivo de mostrar el trabajo del proyecto.
Como todavía no hablo tan bien español, estoy trabajando en áreas en donde la lengua no es tan importante. Apoyo al equipo de cocina y al proyecto de cine. Además acompaño al curso de música en el piano. En el Podcast me ocupo del intercambio intercultural, aquí la barrera del lenguaje trae consigo la mayoría de las dificultades, lo que también es un buen incentivo para aprender rápidamente la lengua. Aunque la vida aquí es diferente y me costó un tiempo adaptarme, puedo afirmar que tuve un gran comienzo en mi servicio voluntario. Tengo muy buena relación min mis padres de acogida, de manera que en casa hay una atmósfera de confianza, que se ve favorecida por el hecho de que ambos hablan inglés y por lo tanto podemos traspasar la barrera el lenguaje.
Los primeros días en mi trabajo estuvieron tan repletos de nuevas sensaciones que el tiempo pasaba volando. En mis primeras tres semanas, había otros voluntarios que me tomaron de la mano y me explicaron las tareas, que me mostraban cómo funcionaba la ciudad y aprendían español conmigo.
Yo andaba por todas partes de la mañana a la noche, lo que en gran parte se debía a los eternos viajes en bus, pero también por mí, porque no lograba saciarme del ímpetu por ir absorbiendo esta vida que aún me era extraña. En esta fase inicial reuní tantas experiencias juntas, como nunca en mi vida. Cuando llegaba a casa en la noche estaba tan agotado que me iba a dormir directamente, porque sin esas diez horas de sueño diarias no hubiera logrado sobreponerme a ese período. Luego de dos a tres semanas me fui acomodando al ritmo y pude tener más calma y concentrarme más en el trabajo.
Aunque casi no podía conversar con los niños del proyecto, desde el principio disfruté mucho el trabajo con ellos y me divertía mucho apoyar en los proyectos lo mejor que podía. Ahora ya los niños me conocen, me saludan cuando me ven, intentan hablar conmigo y ya se motivan con la idea de que más adelante llevaré adelante cursos o proyectos.
Nunca me aburriré en CES Waldorf. Siempre llegan y se van nuevos/as practicantes, al igual que nuevos proyectos comienzan y otros se cierran. Hay tantas puertas abiertas aquí, que puedo ver el futuro con optimismo.
Acción de recaudación para CES Waldorf
Como CES Waldorf se financia exclusivamente por medio de donaciones, los recursos y las posibilidades siempre son más escasas. Por eso, comencé un proyecto de donaciones para mejorar en parte esta tensa situación. Estoy reuniendo donaciones para tomar acción. El objetivo es viajar a Alemania, junto con un músico compañero y hacer conciertos en escuelas Waldorf y otros lugares públicos. Haremos música colombiana y contaremos acerca del CES Waldorf y mi servicio voluntario, para reunir suficientes donaciones, de modo que los programas puedan volver a constituirse. ¡Por favor apóyennos!
Para preguntas e informaciones:
– Web: ceswaldorf.org
– Mail: theresa.hoppe@ceswaldorf.org o niko.eckstaedt@posteo.de
Cuenta para transferencias:
Amigos del Arte de Educar: Freunde der Erziehungskunst Rudolf Steiners e. V.
IBAN: DE47 4306 0967 0013 0420 10
BIC: GENODEM1GLS
Motivo de la transferencia: 2335 de valor agregado para CES Waldorf + dirección para el certificado de donación.

