La situación de las escuelas Waldorf en Francia es difícil debido a una aparición en el reporte del MIVILUDES, la institución estatal que se encarga de combatir los desarrollos sectarios peligrosos. Aquí las escuelas Waldorf son descritas como establecimientos que “corren el riesgo de devenir en sectas“. Esa es una descripción tan vaga y complicada, que deja tanto abierto, que no puede ser cuestionada y con ello abre las puertas a la arbitrariedad. El hecho de que la pedagogía Waldorf sea mencionada en dicho reporte se debe a una visión cerrada de la antroposofía, como también a reportes anónimos invisibles. El reporte se sustenta principalmente de los dichos de un ex profesor Waldorf que, en el 2007, fue despedido por un comportamiento inadecuado.
Nuestra presencia en el reporte de MIVILUDES no solamente es utilizada por periodistas para justificar la formulación sesgada y negativa de los reportes sino que también es utilizado en instituciones oficiales. A pesar de numerosas cartas a funcionarios y oficinas supervisoras y al apoyo del European Council for Steiner Waldorf Education (ECSWE), quien acercó su preocupación sobre la situación de las escuelas Waldorf francesas al coordinador de la Inspección General de Educación Deporte e Investigación, la Fédération Pédagogie Steiner-Waldorf no ha logrado aún tener un diálogo con un asesor oficial.
Desde el 2018 hemos ido comprobando que los estamentos gubernamentales sufrieron un cambio respecto a las escuelas privadas con pedagogías alternativas. Luego del fortalecimiento del decreto “Gatel“ se llevan a cabo inspecciones escolares bajo condiciones muy duras y sin posibilidad de diálogo. Se parecen a los controles policiales y no conforman visitas constructivas al servicio de una mejora del trabajo docente o de la calidad de la escuela: una docena de inspectores e inspectoras pueden aparecer sin aviso a revisar lockers, mochilas y hasta la cartera de un docente. A veces se quedan todo el día. Estas visitas son traumáticas para niños y docentes. Se les realizan preguntas a los alumnos, a veces totalmente desubicadas como por ejemplo si comen carne en la casa. Los docentes reciben comentarios que traspasan los límites o incluso son agresivos. En Alsacia algunas escuelas fueron culpabilizadas por no ajustarse a una ley del año 1873, que en otras partes de Francia no tiene validez. En vistas de la negativa de los organismos supervisores de entrar en diálogo, estas escuelas se vieron obligadas a ir por la vía legal para evitar su cierre.
Al mismo tiempo, las escuelas Waldorf pueden dar cuenta este año también que sus alumnos y alumnas tienen 100% de éxito en la aprobación del examen final francés (Baccalauréat). Para comparar: en las escuelas francesas estatales cerca del 93,9% aprueban el Baccalauréat. Estos maravillosos resultados son aún más notorios, ya que la gran mayoría de escuelas Waldorf en Francia carecen de financiamiento estatal. A fin de posibilitar el acceso a la mayor cantidad de personas y en vistas del descenso en la calidad de vida en Francia, las cuotas escolares se mantienen lo más bajas posibles. Esto se refleja en los sueldos de los docentes, que se encuentran cerca al sueldo mínimo, del mismo modo el mantenimiento de los edificios, las reparaciones e inversiones en inmuebles, que terminan dependiendo muchas veces del trabajo ad honorem o de las donaciones de los padres. Esta presión constante económica, administrativa y medial toma el tributo de muchos docentes que van perdiendo la motivación.
A pesar del escepticismo actual frente a la pedagogía Waldorf en Francia, la federación fue solicitada para que aportara en la discusión sobre la educación digital, por parte de una comisión de expertos del presidente del estado, señal de que la sociedad civil es consciente de nuestra oferta pedagógica. En conjunto con el European Council For Steiner Waldorf Education (ECSWE) y del proyecto europeo HERMMES (Holistic Education, Resilience and Media Maturity in Educational Settings) pudimos realizar un aporte muy bien fundado.
El ámbito educativo en Francia se encuentra en una crisis en todos los niveles. Nuestra pedagogía, tal como otras ofertas pedagógicas alternativas, están sufriendo un incómodo clima generalizado. A pesar de todos estos problemas comprobamos lo felices y satisfechos que están los alumnos y alumnas, lo bien que les va en la escuela y lo creativos/as que son los y las docentes. Es impresionante la habilidad con la que enfrentan estos desafíos.
En nuestro mundo tumultuoso estamos fuertemente convencidos de que nuestra pedagogía tiene respuestas que pretenden contribuir a la sociedad entera. La fortaleza para un diálogo está disponible y debemos continuar con nuestros esfuerzos para lograrlo.
Lucie Iskandar, Pascale Xheneumont

