El verano chileno siempre padece de incendios forestales. Este año, además, hubieron temperaturas extremas de más de 40°, fueron causados, también, por el fenómeno climático de El Niño. El presidente Gabriel Boric describió los incendios como “la peor tragedia que ha atravesado nuestro país desde el terremoto del 2010.“ Miles de personas perdieron sus hogares, al menos 130 personas murieron y varios cientos permanecían desaparecidos luego de la catástrofe. Los Amigos del Arte de Educación realizaron diferentes capacitaciones y cursos de pedagogía del trauma y pedagogía de emergencia desde el 2010, a partir de lo cual fue surgiendo una red de pedagogos/as de emergencia. Ya en los incendios forestales del año pasado, los/as colegas, en cooperación con el gobierno chileno, llevaron a cabo intervenciones de pedagogía de emergencia. También ahora, los/as colegas pudieron estar activos rápidamente, gracias a las numerosas donaciones (también desde Alemania). Tan pronto la situación lo permitió, trabajaron en diferentes escuelas con niños/as.
Desde el 25 de febrero, en diferentes lugares especialmente afectados de la región de Viña del Mar, se llevó al cabo también un trabajo con adultos/as. “Invitados por el ministerio de educación chileno, realizamos talleres durante 4 días con supervisores/as, directores/as y docentes y pudimos trabajar con un total de 350 personas “, reporta el pedagogo de emergencia Lukas Mall, que forma parte del equipo chileno. De ese modo los/las docentes pudieron prepararse bien para el comienzo escolar. “Percibí un gran agradecimiento por parte de los y las docentes“, cuenta Lukas Mal, “por los juegos, las rítmicas y los métodos gráficos como dibujo de forma, que les hemos mostrado”.
Junto con la transmisión de métodos de la pedagogía de emergencia, se trató también de brindar a los pedagogos y pedagogas, madres y padres, herramientas y ayuda para poder ellos mismos elaborar la situación. Lukas Mall cuenta: luego de un ejercicio con palos de madera, un hombre, que había perdido su casa, contó que sentía un alivio al poder es sostenerse simbólicamente de algo. Le dio soporte y orientación en una situación en la que él no sabía exactamente como continuar. “ Una participante reportó que al huir del fuego pudo salvar a su propio hijo pero no a la niña de 4 años de la vecina “tenía un gran sentimiento de culpa “, cuenta Mall, “ aquí era importante explicarle que no era ella, si no el fuego, quien tenía la culpa de la tragedia.“

